EL ALEPH, PINTOR DE SUEÑOS


Alex Sánchez (El Aleph), nació el 10 de Marzo de 1954, en la pequeña y pintoresca población de Moncagua, departamento de San miguel, El Salvador. Sus estudios primarios los realizo es la escuelita rural de su pueblo
natal, al igual que la secundaria. Mientras que sus estudios de dibujo y pintura los realizo en el Centro Nacional de Artes de San Salvador. Entre sus principales profesores recuerda al gran maestro español Valero Lecha.

La infancia de Aleph transcurrió de manera apacible y feliz. Sus primeros encuentros con el dibujo y las cosas artísticas se producen en el seno de su hogar. Su abuela le muestra el encanto de los crepúsculos y las primeras luces del amanecer conocida como el alba. Las figuras que forman las nubes y los impresionantes colores del arco iris cuando después de tormentas vespertinas surge el fenómeno natural como un inmenso arco colgado en sus extremos del horizonte. Con la fértil imaginación y curiosidad de la niñez conoce los enseres domésticos: los utensilios elaborados con barro negro de Guatajiagüa (pequeña población Salvadoreña) picheles, jarrones, jarrías y candiles de hojalata. La piedra de moler, la hornilla, el horno y el comal.

En las mañanas de forma espontánea y natural la abuela le explica la importancia de la luz solar, las lluvias, la función de los árboles y las aves. Ya cayendo la tarde y entrando la noche continúan las sabrosas conversaciones con su abuela: el nombre de las estrellas, las constelaciones y la importancia de los cambios lunares en los cultivos y cosechas, también en el nacimiento de los niños y en el comportamiento de la misma naturaleza. Aleph es una esponja, todo se le graba y sueña con mundos maravillosos y felices.

Su enseñanza práctica se consolida con los paseos por la campiña, por la zona arqueológica de Quelepa (ruinas Mayas) y por los baños en las poza Azul del río Tamera, que cruza por las orillas de todas esas poblaciones vecinas de su natal Moncagua. La educación escolar viene a ser una extensión y una afirmación de todas las cosas oídas En su primera infancia dibuja en el patio de su casa utilizando ceniza y polvo de ladrillo para dar forma a gallos y gallinas. A sus primas y amiguitas les hace peregrinas. Son tan ingeniosas y "bonitas que ellas nos las quieren borrar con sus pies y saltos", recuerda El Aleph.En la década de lo 70s llega el momento de emigrar a San Salvador, capital de El Salvador. Es el llamado de la vocación, de la enseñanza metódica del dibujo y la pintura. Los recuerdos, los juegos y los amigos de la infancia y la adolescencia nada más quedan en la primavera de los sueños. En esta etapa de su vida tiene como mentor al maestro español Valero Lecha, quien le inculca la importancia del dibujo y las cualidades, tonos e intensidades del color. Un mundo maravilloso que lo atrapa y al que penetra para nunca más salir. En esta misma época tiene un encuentro con el pintor mexicano Rufino Tamayo, quien en forma decisiva influirá en su formación plástica.
Aleph dibuja y pinta hasta el cansancio. En esta tercera etapa de su crecimiento como artista y ser humano, contrae matrimonio y nacen sus primeros tres hijos. Trabaja en publicidad en el área del diseño. Posteriormente hace ilustraciones en la Televisión Educativa ( canal nacional de televisión). Su afán por aprender lo conducen a estudiar grabado en la Universidad de Costa Rica, por medio de una beca otorgada por la OEA. Lo que considera uno de los momentos estelares en su profesión de pintor y artista.
Ya en su etapa madura encuentra un nuevo rumbo: el nuevo matrimonio le proporciona la alegría de dos gemelitos: Aleph Franboyan y Aleph Titziano. Una razón fundamental para continuar creciendo como artista y ser humano.
Su entorno ahora está más lleno de luz, colores, profundo amor y respeto por la naturaleza. Es un pintor de vitalidad, de mucha energía y convencido que su gran obra todavía no ha comenzado, nada más está concebida y el momento habrá de llegar cuando el asombro y la ilusión den paso al testimonio fehaciente e imperecedero de este artista de profunda calidad humana.
 


Biografía escrita por : Enrique Castro
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